Dos lápices escribieron el primer capítulo de la tiendita en UPRA

El reloj daba las 10:00 a.m. Era un día hermoso y un grupo de lobos y lobas (podríamos llamarlos manada) de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo (UPRA) ya estaban frente a la puerta de lo que desde hoy llamamos La Boca del Lobo, una tienda de artículos promocionales y misceláneos.

Algunos comentaban “mira qué lindo”; otros gritaban “¡Aúlla lobo!” y algunos hasta aullaban con mucho entusiasmo mientras esperaban con impaciencia la apertura de la también conocida como tiendita de UPRA.

Foto: Edwin Ríos Cortés
Jeremy Rivera (a la izquierda del lazo) y Otilio González (a la derecha) cortan juntos la cinta para abrir oficialmente La Boca del Lobo. (Foto: Edwin Ríos Cortés)

Se hicieron las 10:12 a.m. El Rector Otilio González, los miembros del Comité Asesor de la tiendita y Jeremy Rivera, quién estará a cargo de la tienda en su horario de 9:00 a.m. a 12:30 p.m., ya estaban en sus posiciones para el tan esperado corte de cinta que le permitiría a Frank Reynaldo Rivera y a Stephanie Quiñones Dávila ser los primeros en comprar.

Estos dos jóvenes, orgullosos lobos del Departamento de Biología en UPRA, se pasearon un rato por la tienda. Vieron la mercancía, hicieron planes sobre algunos de los artículos que les gustaría comprar, pero no se fueron con las manos vacías.

Foto: Edwin Ríos Cortés
Jeremy entrega a Frank Reynaldo y a Stephanie Quiñones sus lápices mecánicos. (Foto: Edwin Ríos Cortés)

Al son de la música de los “BatuLobos”, (nombre con el que se identifican los miembros de la batucada del Departamento de Administración de Empresas) estos estudiantes compraron dos lápices, con un dólar de valor cada uno y se convirtieron en los responsables del primer donativo al Fondo Dotal de becas para actividades estudiantiles, ya que este es uno de de los propósitos principales de la tienda.

Ambos, con una sonrisa en sus rostros, señalaron que no podían creer que fueran los primeros, pero que se sentían contentos porque estaban de alguna manera aportando a una causa que beneficiaría a los estudiantes.

“Esto es una excelente idea y si todos nos beneficiamos, pues hay que promocionarlo para que los estudiantes sigan viniendo y comprando”, señaló Stephanie Quiñones a la vez que mostraba el lápiz con el que sin querer había comenzado a escribir la historia de La Boca del Lobo.

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